Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, murió a los cien años como consecuencia de complicaciones vinculadas a la enfermedad de Parkinson, informaron fuentes cercanas. Nacido en marzo de 1926 en Nueva York, dirigió la Fed entre 1987 y 2006, período durante el cual se consolidó como una de las figuras económicas más influyentes del país.
Su trayectoria al frente del banco central estuvo marcada por una larga etapa de crecimiento económico, lo que le valió apodos como “el Oráculo” y “el Maestro”. No obstante, la valoración pública de su gestión cambió tras el estallido de la crisis financiera de 2008, que ocurrió dos años después de su salida de la institución.
Los críticos responsabilizaron en parte a sus políticas de tasas bajas y a la confianza en la autorregulación bancaria por la burbuja inmobiliaria que precipitó la crisis. Greenspan llegó a admitir públicamente que había cometido un error al suponer que los bancos podrían regularse por sí mismos, una frase que quedó asociada a su legado.
En lo personal, su esposa recordó aspectos íntimos de su vida junto a él y destacó su afición por el deporte y la música. El mandato de Greenspan duró de agosto de 1987 a enero de 2006, y quedó a pocos meses de convertirse en el más extenso en la historia de la Fed.


