El mercado financiero argentino cerró la semana con un fuerte impulso luego de que S&P Global Ratings elevó la calificación de la deuda soberana a B-, lo que llevó al riesgo país a situarse en 433 puntos básicos, su menor nivel desde abril de 2018. La mejora en la nota generó un clima de optimismo entre inversores y presionó a la baja el indicador durante la jornada.
Según los operadores, el riesgo país retrocedió 10 unidades, aproximándose a una caída del 2,3% en una sesión dominada por la confianza derivada de la decisión de la calificadora. El movimiento refleja una respuesta inmediata del mercado ante la noticia y mayor apetito por activos locales.
La evaluación al alza por parte de S&P se suma a otras revisiones positivas recientes de agencias internacionales y alimenta la expectativa de que la Argentina avance hacia una normalización de su acceso al financiamiento externo. Los analistas advierten, sin embargo, que la calificación por sí sola no basta para garantizar la reapertura de mercados.
En el plano político y económico, el nivel actual del riesgo país iguala cifras observadas en la gestión previa al aislamiento del país de los mercados internacionales de deuda. Para que esa mejora se traduzca en crédito efectivo, los expertos piden sostenibilidad en los indicadores macroeconómicos y continuidad en la percepción de credibilidad financiera.