Dalma Maradona, una de las hijas de Diego Armando Maradona, declaró este martes en el segundo juicio por la muerte del exfutbolista y sostuvo que su padre “era un paciente cardíaco”. En la audiencia, celebrada en los tribunales de San Isidro, afirmó que la familia fue inducida a creer que se dispondría de una internación domiciliaria seria, lo que finalmente no se concretó.
La testigo, que llegó acompañada por su esposo y fue la principal oradora de la jornada 17, relató que desde hacía cerca de un año ella y su hermana Gianinna advertían un deterioro en la salud de su padre: lo veían más lento y con dificultades del habla. Contó que tras verlo en el cumpleaños número 60, el 30 de octubre de 2020, el equipo médico decidió evaluar su estado y que desde enero de ese año había quedado con un tratamiento cardíaco crónico.
Dalma identificó al equipo tratante —entre ellos el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz— y dijo que desde la externación de la Clínica Olivos se había pactado una internación domiciliaria con equipamiento y personal. Según su testimonio, las condiciones prometidas —ambulancia, enfermeros y acompañantes terapéuticos— no estuvieron garantizadas y se produjo desorganización en el seguimiento en la casa de Benavídez.
En la audiencia, la fiscalía presentó, entre otras pruebas, un chat de Cosachov con la familia que aludía a una descompensación ocurrida el 13 de noviembre tras una comida. Dalma recordó además una reunión con autoridades de Swiss Medical el 9 de noviembre, dos días antes de la externación, en la que, dijo, se transmitió la idea de que la internación domiciliaria era la única opción viable.

