Cuatro inmigrantes fueron asesinados en Amendolara, Calabria, después de que dos caporales, también de origen paquistaní, los encerraran en una camioneta y prendieran fuego en una estación de servicio. Un quinto jornalero, de nacionalidad afgana, logró escapar arrojándose del vehículo y sobrevivió con heridas graves; su testimonio permitió la detención de los presuntos responsables.
El sobreviviente declaró que viajaban con los caporales tras reclamar el pago del trabajo en los campos. Según su versión, les debían salarios y los alojaban en condiciones infrahumanas sin camas; a cambio sólo recibían comida, y cuando insistieron en cobrar los llevaron a la estación y los encerraron en la camioneta.
Las cámaras de seguridad de la estación registraron a dos personas bloqueando las puertas por fuera y arrojando un líquido inflamable por la puerta trasera antes de que el vehículo se incendiara. Las imágenes muestran la huida de ambos acusados, que fueron capturados poco después por las fuerzas de seguridad.
El caso resalta un patrón conocido en el sur de Italia: explotación extrema de trabajadores agrícolas pese a la existencia de una ley diseñada para combatir la trata y la superexplotación. Activistas y autoridades locales llevan años denunciando abusos y asesinatos; la norma aprobada hace una década, sin embargo, no se aplica de manera efectiva.



