El neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los principales imputados por la muerte de Diego Armando Maradona, volvió a declarar ante el Tribunal N° 7 de San Isidro y negó las acusaciones que lo señalan como responsable del deceso. La audiencia, la séptima de las previstas, se desarrolló frente a los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón; parte de la familia Maradona optó por retirarse antes de su exposición.
Luque arrancó su intervención afirmando que Maradona estaba lúcido al momento del alta de la Clínica Olivos y que había decidido volver a su casa por voluntad propia. Dijo además que él fue “el que más quiso ayudar” al exfutbolista y que por ese motivo concentra las críticas y las pruebas presentadas en el proceso.
El imputado cuestionó la interpretación de la junta médica que concluyó que Maradona murió por insuficiencia cardíaca y exhibió en la sala fragmentos de la autopsia y bibliografía para sustentar su postura. Aludió a discrepancias entre peritos y anticipó que repetirá su defensa frente a las pruebas cardiológicas y forenses, pese a no ser especialista pericial.
Durante la declaración mostró nerviosismo en algunos tramos y aseguró sentirse objeto de una ofensiva: “todas las balas van dirigidas a mí”. Finalmente, y por recomendación de su defensa, interrumpió su alegato sobre la agonía previa a la muerte, para retomarlo en una etapa posterior del juicio.

