Un relevamiento a 6.494 trabajadores de cinco países de la región muestra que la baja de la inflación aún no se traduce en alivio para los bolsillos argentinos. El 74% de los consultados por el estudio de Bumeran considera que su capacidad de compra se deterioró en los últimos meses, una suba de 16 puntos respecto del mismo estudio en 2025. Además, la gran mayoría afirma que sus ingresos no alcanzan para cubrir lo básico: el 87% dice que su salario es insuficiente para afrontar necesidades esenciales.
El informe también deja en evidencia cómo se distribuye el ingreso mensual: el 44% destina su sueldo al pago del alquiler, el 27% a alimentos y el 16% a pagar deudas. En ese contexto resulta claro que la duración del sueldo se acortó: el 73% afirma que el dinero no le alcanza para más de dos semanas y el 28% asegura que lo cobra y lo aplica íntegramente a cuentas y obligaciones. Apenas el 9% dice llegar a fin de mes con margen económico.
Ahorrar sigue siendo la excepción. Nueve de cada diez encuestados no logra guardar parte de sus ingresos; solo uno de cada diez consigue hacerlo, y por lo general se trata del 5% al 10% del salario. Entre las razones para no poder ahorrar, el 54% apunta a que directamente no le alcanza el ingreso, el 20% al peso de las deudas y el 12% a la prioridad de cubrir gastos básicos.
El endeudamiento crece: el 77% de los trabajadores declaró tener algún tipo de deuda, cinco puntos más que en 2025. Si su salario mejorara, el 46% usaría ese dinero para cancelar compromisos pendientes; el 22% lo volcaría al ahorro y el 15% al consumo diario. La presión económica se extiende al entorno familiar: la mitad de los consultados ayuda económicamente a personas cercanas, de forma permanente o eventual.
