La inflación en Estados Unidos aceleró más de lo previsto durante abril. El índice registró un aumento interanual del 3,8 por ciento, el mayor desde mayo de 2023. Este salto se debió principalmente al fuerte incremento en los precios de los combustibles. La guerra en Medio Oriente interrumpió el suministro global de energía y provocó esa disparada.
El dato sorprendió al mercado, que anticipaba un alza del 3,7 por ciento interanual en el Índice de Precios al Consumidor. Sin embargo, la variación mensual cumplió con las expectativas al subir un 0,6 por ciento. Los precios de la energía lideraron nuevamente el avance inflacionario.
En abril, la nafta y el fueloil aumentaron un 5 por ciento mensual, un ritmo más moderado que el 21 por ciento de marzo. Pero en la comparación interanual, esos combustibles registraron subas del 28,4 por ciento y 54,3 por ciento, respectivamente.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y combustibles, alcanzó el 2,8 por ciento interanual, por encima del 2,7 por ciento estimado y del 2,6 por ciento de marzo. Mensualmente, este indicador núcleo creció un 0,4 por ciento, el doble que en el mes anterior. Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales elevaron las inquietudes entre los agentes económicos y redujeron las expectativas de recortes en las tasas de la Fed para este año.



