La agroindustria argentina podría protagonizar un salto histórico en producción y generación de divisas durante la próxima década si avanza una transformación estructural encabezada por la eliminación total de los Derechos de Exportación (DEX). Esa fue una de las principales conclusiones del seminario 2026 de la Fundación Producir Conservando, donde se proyectó que hacia el ciclo 2034/35 el país podría superar las 177 millones de toneladas de granos y alcanzar exportaciones agroindustriales por hasta US$52.415 millones, un incremento del 58% respecto de los niveles actuales.
El escenario planteado contempla una expansión del área sembrada hasta acercarse a las 50 millones de hectáreas, lo que representaría un crecimiento del 21% en la próxima década, impulsado principalmente por una mejora en la competitividad de cultivos como soja, maíz, trigo y cebada. Según las estimaciones, soja y maíz explicarían por sí solos cerca del 74% de la producción total proyectada, mientras que si se suma el trigo ese porcentaje treparía al 87%, consolidando el peso de los principales complejos granarios en la generación de volumen y divisas para la economía argentina.
Sin embargo, alcanzar ese horizonte requerirá resolver limitantes productivas y estructurales que hoy condicionan al sistema agroindustrial. Entre los principales desafíos aparecen la recuperación de la fertilidad de los suelos, una mayor reposición de nutrientes mediante fertilización, el fortalecimiento de la siembra directa, mejoras en propiedad intelectual para semillas y una profunda modernización de la infraestructura logística. Con más del 90% de las cargas movilizadas por camión y una red vial deteriorada, especialistas advirtieron que la verdadera restricción no está en la capacidad de producir más, sino en la posibilidad de transportar eficientemente esa producción hacia los puertos y mercados del mundo.

