Este martes avanzó el juicio por la muerte de Diego Maradona en los Tribunales de San Isidro. Los médicos forenses que realizaron la autopsia del astro y los toxicólogos que analizaron las muestras de fines de 2020 presentaron sus testimonios. El exfutbolista falleció durante una internación domiciliaria en una casa de Tigre. El primero en declarar fue Federico Corasaniti, jefe de la División Morgue de San Isidro, mediante Zoom.
Corasaniti describió el abdomen de Maradona como globoso y distendido. Explicó que la piel retenía la impronta de los dedos, lo que indicaba un edema subcutáneo prolongado y no compatible con la muerte reciente. Además, confirmó la presencia de ascitis, una acumulación de líquido en el espacio peritoneal que no surge de forma súbita. Respecto al corazón, señaló que estaba aumentado de tamaño, con la pared del ventrículo izquierdo adelgazada.
Ante consultas de la defensa, el forense estimó la muerte alrededor de las 12 del mediodía, aunque con un margen de 12 horas que impide precisión absoluta. Su declaración concluyó cerca de las 13, y el tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta las 14:30. En ese horario declarará Carlos Cassinelli, otro médico que ya había testimoniado el año pasado en un proceso previo anulado.
Casinelli había destacado previamente botellas de agua mineral con sal, un inodoro portátil y ampollas de ranitidina y Reliverán en la habitación de la casa San Andrés. Insistió en la retención de líquido en todos los órganos. Diagnosticó la muerte por edema agudo de pulmón secundario a insuficiencia cardíaca crónica reagudizada, con miocardiopatía dilatada. También declararán peritos de la Policía Bonaerense como Silvana De Piero, María Agustina Vayo, Sebastián Zabala y Ezequiel Ventossi. Los imputados son siete profesionales de la salud, acusados de homicidio simple con dolo eventual, con penas de ocho a 25 años.


