La cooperativa láctea SanCor solicitó su propia quiebra el miércoles ante el Juzgado de Primera Instancia de Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela. Este tribunal maneja el concurso de acreedores que la empresa enfrenta desde febrero del año pasado. La deuda total asciende a US$ 120 millones, con US$ 90 millones en moneda extranjera y $ 40.000 millones en pesos. Los principales acreedores incluyen a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y fondos financieros internacionales.
El juzgado procesó 1.519 pedidos de verificación entre 2.702 acreedores. Además, detectó una deuda postconcursal de $ 6.349 millones y un aumento mensual del pasivo de unos $ 3.000 millones. Los informes de la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora designada por el juez confirmaron la cesación de pagos, la insolvencia patrimonial y la impotencia general de SanCor.
Atilra, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera Argentina, difundió un comunicado firmado por su secretario general, Etín Ponce. El gremio considera que esta quiebra cierra una etapa de negación de la realidad. SanCor se sostenía con el patrimonio de los trabajadores, a quienes debe ocho meses de sueldos y aguinaldos. Para Atilra, la quiebra inicia una nueva fase; la marca debe renacer con la calidad de los productos elaborados por sus empleados.
A fines del año pasado, el juez Marcelo Germán Gelcich intervino la cooperativa por incumplimientos reiterados en pagos de salarios e información judicial. La Sindicatura y el Comité de Control destacaron tres problemas graves: reticencia informativa sobre operaciones y contratos, crisis laboral con deudas de sueldos desde junio de 2025 y aguinaldos completos, además de presuntos recibos falsos para evadir aportes previsionales.

