La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, ofrecieron una conferencia de prensa tras el crimen escolar de Ian Cabrera en San Cristóbal. Confirmaron la detección de culturas subdigitales en Argentina, vinculadas a conductas violentas. Estas no se relacionan con el bullying, sino con el estudio y análisis de asesinatos y tiroteos masivos, conocidos como TCC.
Monteoliva explicó que este caso revela un fenómeno no aislado. Jóvenes, niños y adolescentes integran estas culturas subdigitales. Adoptan pautas misantrópicas que admiran la violencia y promueven su ejecución.
La ministra informó sobre un análisis exhaustivo de la Policía Federal y el FBI durante los últimos dos años. Detectaron 15 casos confirmados y cuatro en estudio. Todos aluden a la presencia de estas culturas violentas.
Pullaro detalló la investigación del Ministerio Público de Acusación. Inicialmente, el caso parecía un brote psicótico o bullying, pero los elementos digitales revelaron lazos con grupos internacionales. El jefe de la Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal describió el proceso: barrido de redes sociales, allanamientos, reconstrucción escolar y análisis forense del teléfono del acusado. Este menor se vinculaba con un colaborador detenido, ambos fascinados por tiradores seriales desde la masacre de Columbine en 1999.




