El mercado global de créditos de carbono atraviesa una etapa de transformación estructural, caracterizada por mayores exigencias en la calidad de los proyectos, nuevas regulaciones internacionales y una creciente competencia por créditos de alta integridad. Así lo indican análisis recientes, que coinciden en que el sistema está entrando en una fase de maduración con señales de expansión hacia 2030, impulsada por la demanda corporativa y la consolidación de mercados regulados.
De acuerdo con el informe State of Carbon Credits 2025 de Sylvera, durante el último año se observó una leve caída en el volumen de créditos retirados a nivel global, que totalizaron 168 millones, un 4,5% menos que en 2024. También disminuyó la emisión de nuevos créditos, con 270 millones de toneladas generadas, el nivel más bajo desde 2020. Sin embargo, el valor económico del mercado continuó en alza: las transacciones alcanzaron los 1.040 millones de dólares, más de 6% por encima del año anterior.
Uno de los cambios más relevantes es el mayor foco en la calidad de los créditos. Los reportes señalan que las empresas están priorizando proyectos con mayor integridad ambiental y mejores sistemas de verificación, lo que elevó la participación de créditos de alta calidad en las compras corporativas del 44% al 50% en solo un año. Esta tendencia está generando una oferta más limitada de proyectos bien evaluados y podría presionar los precios al alza en los próximos años. Al mismo tiempo, crecieron con fuerza los contratos de compra anticipada, conocidos como offtakes, que en 2025 sumaron compromisos por más de 12.250 millones de dólares, especialmente vinculados a proyectos de remoción de carbono y soluciones basadas en la naturaleza.
Los especialistas también advierten que el crecimiento futuro del mercado estará cada vez más ligado a la demanda proveniente de esquemas internacionales como el mecanismo CORSIA para la aviación, el Artículo 6 del Acuerdo de París y nuevos mercados regulados nacionales. En este contexto, países con potencial en proyectos forestales, agrícolas y ganaderos podrían beneficiarse. “El mercado está evolucionando hacia una etapa de mayor exigencia, donde la integridad ambiental, la transparencia y la calidad serán determinantes”, señaló Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa Argentina de Carbono, quien destacó que este escenario abre oportunidades para atraer inversiones y desarrollar proyectos con impacto ambiental y económico en la región.

