La morosidad de las familias argentinas sigue en alza por la volatilidad de las tasas y los bajos ingresos. En enero registró su decimoquinto mes consecutivo de crecimiento y llegó al 10,6%, el nivel más alto en más de dos décadas, según un informe de 1816. Fuera del sistema bancario tradicional, el problema es aún más grave, ya que en entidades no financieras supera el 27%. Este incumplimiento impacta con fuerza en las fintech, como se vio recientemente con Ualá.
Las tasas explican en parte la brecha entre entidades financieras y no financieras. Aunque bajaron levemente en 2026, la Tasa Efectiva Anual real promedio de préstamos personales alcanzó el 40% en febrero para las primeras, y rondó el 150% en las segundas. Además, el Costo Financiero Total resulta mucho más elevado en este último grupo. Los créditos personales, que suelen ser a tasa fija y duran en promedio 2,5 años, complican el panorama si la inflación cae rápido, porque las cuotas se encarecen en términos reales.
Ualá, una de las fintech más grandes del país, enfrenta señales de alerta por su nivel de mora. Datos que circularon la semana pasada indicaban un 43% de impagos en el segmento bancario y un 63% en el no financiero, aunque la empresa desmintió esas cifras. Los usuarios reportaron en redes dificultades para retirar o disponer de su dinero en la billetera virtual. Estas quejas surgieron en un contexto de liquidez limitada en el sistema financiero.
La morosidad crece en todo el sistema y afecta todos los segmentos. El informe de 1816 resalta que el 100% de los principales bancos del país registró aumentos en enero, pese a una estabilización en el costo del endeudamiento en pesos. Este dato estructural confirma la tendencia generalizada.


