El FMI elogió la acumulación constante de reservas del Banco Central argentino y su resistencia ante el impacto global de la guerra en los mercados energéticos. Julie Kozack, portavoz del organismo, confirmó que avanza la segunda revisión del acuerdo con el Gobierno. Sin embargo, evitó anunciar una fecha para el cierre de las negociaciones entre el staff técnico y el Ministerio de Economía. Destacó el diálogo cercano y el progreso en las conversaciones.
Argentina cumplió las metas de emisión monetaria y déficit fiscal pactadas con el FMI. Mantiene un diálogo abierto para obtener un "waiver" por el incumplimiento en la acumulación de reservas, aunque esta progresa a ritmo acelerado. Este instrumento asegura la continuidad del programa firmado por Javier Milei y Luis Caputo en abril de 2025. Así, se busca equilibrar exigencias técnicas con sostenibilidad macroeconómica.
Kozack indicó que el Banco Central adquirió unos 3.500 millones de dólares en reservas desde enero. Rumores sugieren un Staff Level Agreement en las próximas semanas, pero la portavoz se mostró cautelosa y solo prometió actualizaciones. Continúan las discusiones de la segunda revisión y la consulta del Artículo IV para ajustar recomendaciones y evaluar el desempeño económico general.
Argentina resiste bien el shock energético por ser ahora exportador neto de petróleo y gas, con un saldo de 8.000 millones de dólares a mediano plazo. Kozack contrastó esta situación con 2022, cuando el país importaba energía durante la invasión rusa a Ucrania. Aun así, advirtió que precios altos prolongados elevarían la inflación global y podrían afectar alimentos, según las condiciones de cada nación.

