Aunque es un factor que los productores no pueden manejar, el clima es un insumo fundamental en esta industria a cielo abierto que es el campo.
La meteoróloga del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar, Natalia Gattinoni, analizó el futuro próximo de las condiciones de lluvias y temperaturas, como herramientas para tomar decisiones dentro del negocio agrícola.
¿En qué contexto estamos produciendo?
Gattinoni destacó un dato que es clave: en la historia reciente, la ocurrencia de El Niño ha sido mucho más una excepción que una regla. Desde 1961 a la actualidad, la línea media de precipitaciones en la zona central argentina estuvo la mayor parte de los años por debajo del promedio.
La experta detalló: “Si vemos los últimos 10 años, el 70% de los ciclos fue con Niña, solo 20% con Niño y un 10% neutro. En un horizonte a 30 años, el 50% de las temporadas fue Niña y luego estuvo repartido entre Niño y neutro”.
El impacto de estos fenómenos en las precipitaciones es elocuente: tomando los promedios de lluvias en localidades claves de la zona núcleo como Rosario, Marcos Juárez y Pergamino, mientras la mediana de lluvias históricas es de 138 milímetros, los valores caen a 100 en un año neutro y a menos de la mitad, 63 milímetros, con Niña.