Un equipo internacional de investigadores reveló esta semana un fémur fósil de 7,2 millones de años hallado en Bulgaria. Este resto pertenece a un Graecopithecus, un homínido que ya caminaba erguido. El descubrimiento adelanta en más de un millón de años los registros más antiguos de bipedalismo, hasta ahora ubicados en África hace unos seis millones de años.
El fósil surgió en el yacimiento de Azmaka, cerca de Chirpan en la Llanura Tracia Superior. Lo estudiaron expertos del Museo Nacional de Historia Natural de Bulgaria, la Universidad Aristóteles de Tesalónica, el Centro Senckenberg de la Universidad de Tubinga y la Universidad de Toronto. Publicaron los resultados en la revista Palaeodiversity and Palaeoenvironments.
El hueso muestra rasgos morfológicos claros de bipedismo, como un cuello femoral alargado y puntos de inserción para músculos glúteos. Estos detalles lo distinguen de fémures de simios arborícolas y lo asemejan a ancestros humanos posteriores. El ejemplar era probablemente una hembra de 24 kilos que vivía en una sabana junto a un río.
David Begun, profesor de la Universidad de Toronto y autor principal, afirma que Graecopithecus es el humano más antiguo conocido. En 2017, el mismo equipo analizó una mandíbula griega de este género y la vinculó a la línea humana por sus raíces dentales. Ahora, el fémur completa la evidencia sobre su locomoción.
Sin embargo, la marcha de Graecopithecus no igualaba la de los humanos modernos. Combinaba rasgos de simios africanos con otros de bípedos posteriores, lo que indica una forma transicional. Begun lo describe como un eslabón entre ancestros arborícolas y formas terrestres como Danuvius guggenmosi, hallado en Alemania.
Los investigadores proponen un origen europeo para este ancestro. Graecopithecus desciende de simios balcano-anatolios como Ouranopithecus y Anadoluvius, que evolucionaron en Europa occidental y central. Cambios climáticos en el Mioceno tardío generaron desiertos en el Mediterráneo oriental y Asia occidental, lo que impulsó migraciones hacia África.
Estos movimientos explican la llegada de linajes humanos al continente africano. Formas similares a Graecopithecus pudieron extenderse desde los Balcanes y dar origen a géneros como Orrorin y Australopithecus afarensis. El hallazgo posiciona a los Balcanes como clave en la evolución humana, y las excavaciones continúan en Azmaka para hallar más restos


