Tras ochenta y seis años de actividad industrial en Argentina, la empresa Fate cerró definitivamente su planta de San Fernando y puso fin a la fabricación nacional de neumáticos. La medida implicó el despido de 920 trabajadores, aunque la compañía se comprometió a abonar todas las indemnizaciones laborales y a saldar sus deudas con los proveedores. El comunicado oficial confirmó el cese de operaciones en el predio de Virreyes, marcando el fin de una etapa fundacional para la industria automotriz local.
El cierre responde a una profunda transformación del mercado provocada por la política de apertura comercial impulsada desde el Gobierno. La avalancha de importaciones de neumáticos asiáticos erosionó la competitividad de la producción nacional y obligó a Fate a replantear su modelo industrial. Ante la imposibilidad de sostener la planta frente a esta competencia desigual, la dirección optó por desmantelar la operación fabril tras meses de tensiones y ajustes previos en el sector.
La compañía decidió reorientar sus inversiones hacia el sector energético en alianza con el grupo Aluar, abandonando así su histórica vocación en la fabricación de cubiertas. Los directivos reconocieron que los cambios estructurales del mercado los obligaron a adoptar un enfoque estratégico distinto para afrontar el futuro. Aún permanece sin definir el destino de las cuarenta hectáreas que ocupaba la fábrica, un predio de alto valor en la zona norte del conurbano bonaerense.
Fundada en 1940 con capitales enteramente nacionales, Fate se consolidó como referente industrial y contribuyó al desarrollo tecnológico del país mediante la producción de neumáticos radiales para la plataforma automotriz local. Su desaparición se inscribe en una crisis sectorial más amplia que ya había provocado retiros voluntarios y conflictos laborales en otras fábricas de cubiertas. La empresa agradeció públicamente a sus trabajadores, clientes y proveedores por acompañarla a lo largo de su extensa trayectoria.


