Por Julieta Liapchuc
El presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA), Rodolfo Rossi, aseguró en Chacra Agro Continental que el sector trabaja junto al Gobierno nacional para avanzar en una presentación formal ante organismos internacionales por las nuevas restricciones europeas al biodiésel argentino, a las que definió como una “barrera comercial paraarancelaria” que busca proteger producciones locales del Viejo Continente.
Según explicó, el mercado europeo es hoy el principal destino de exportación para una industria que atraviesa un momento complejo, con elevada capacidad ociosa y múltiples limitaciones internas. “Vamos a defender esta situación; seguramente el Gobierno lo hará en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio”, afirmó, al tiempo que no descartó la conformación de un panel específico.
Rossi cuestionó el argumento ambiental utilizado por la Unión Europea, que apunta al cambio en el uso del suelo y a la deforestación asociada a la producción agrícola en América Latina. “No hay un sustento científico sólido, y menos aún para la Argentina, que ha demostrado tener uno de los biodiéseles más sustentables del mundo”, señaló, en referencia a los estudios desarrollados por el INTA y la industria aceitera.
El titular de ACSOJA remarcó que la Argentina podría perder cerca de 400 millones de dólares anuales si estas medidas se consolidan, en un contexto donde el país cuenta con una capacidad instalada de alrededor de 4 millones de toneladas de biodiésel, concentrada principalmente en la provincia de Santa Fe.
En ese marco, Rossi volvió a poner el foco en el bajo porcentaje de corte obligatorio de biodiésel en el mercado interno. “Somos el primer exportador mundial de aceite de soja y, paradójicamente, el país con menor corte interno”, sostuvo. Actualmente, el nivel ronda el 5%, muy por debajo de países como Brasil, que ya se ubica en torno al 15%. “Elevar el corte implicaría más valor agregado, más empleo y beneficios ambientales claros”, destacó.
Respecto de la campaña agrícola, Rossi explicó que el área sembrada con soja cayó unas 800 mil hectáreas en la campaña 2025/26, principalmente por la mayor competitividad de cultivos alternativos como el maíz y el girasol. Si bien reconoció mejoras recientes en la competitividad del cultivo, advirtió que en muchas regiones la rentabilidad sigue siendo ajustada.
Finalmente, alertó sobre la menor inversión tecnológica en el agro argentino, un factor clave detrás de los rendimientos por debajo del potencial. “Hay un uso muy bajo de semilla certificada, una fertilización insuficiente y una subutilización de tecnologías como fungicidas”, enumeró.
Fuente: Revista Chacra






