Un cabo auxiliar de la Policía Federal se manifestó esta mañana frente a la Casa Rosada. Vestía su uniforme y portaba su arma reglamentaria. Se esposó a las rejas de entrada para reclamar mejoras en las condiciones laborales de las fuerzas de seguridad.
El efectivo, identificado como Miguel Ángel Montiel, sostuvo una bandera con letras rojas y negras. Explicó que percibe un salario de 700 mil pesos. Además, reconoció que las fuerzas de seguridad no pueden manifestarse así, pero tomó la decisión en representación de sus camaradas.
Montiel expresó temor a sanciones que lo alejen de su vocación policial. Elegió esta profesión para realizar tareas de servicio, y ahora pide un cambio para quienes lo sucedan. Insistió en que el Gobierno responda a sus demandas.
El conflicto se inició el lunes. Montiel se negó a trabajar en una estación por un dolor de espalda. Al día siguiente acudió al Hospital Churruca sin obtener licencia, y hoy, tras un día libre, se atrincheró en la Casa Rosada. Allí, el superintendente Néstor Zoya de Asuntos Internos y el comisario inspector de la Casa de Gobierno intervinieron para retirarle el arma y monitorear la situación.