Niscemi, una ciudad siciliana de 25 mil habitantes, enfrenta el riesgo de desaparecer por un deslizamiento de tierra. El fenómeno se repite en varias zonas de Italia y este año lo agravan las lluvias intensas del invierno. Ya evacuaron a 1500 personas porque sus casas cayeron en un enorme pozo abierto por el movimiento del suelo arcilloso hacia el valle.
Los residentes de los barrios más altos pasan noches en vela por los ruidos constantes y los cedimientos de la colina. Sigue lloviendo y prevén más precipitaciones en los próximos días. Solo queda operativa una de las tres rutas de acceso a la ciudad, mientras los militares evalúan obras de emergencia.
La colina en deslizamiento ha arrastrado 350 millones de metros cúbicos de tierra. Casas se resquebrajan una a una a lo largo del pozo gigante. Un edificio partido por la mitad impresiona por un auto que resiste en el garaje delantero, aunque pronto caerá al vacío.
La Zona Roja de alto riesgo se amplía calle a calle según avanzan las evaluaciones. Las crónicas locales registran problemas similares desde hace tres siglos. En el siglo actual, un evento en 1997 evacuó a 400 personas, pero la crisis de ahora resulta mucho más grave.
