Un informe elaborado por el profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, Dante Romano, asegura que, tras dos semanas de clima cálido y seco, la preocupación por la evolución de los cultivos comenzó a ganar protagonismo y a darle mayor firmeza a los precios, especialmente en soja.
Romano explicó que el impacto del déficit hídrico se hace sentir, sobre todo, en la soja de segunda y en zonas como el sur de Córdoba y el oeste bonaerense. Aunque los maíces tempranos están bastante avanzados y los tardíos aún tienen margen de recuperación, la soja enfrenta un escenario más ajustado, con los modelos climáticos mostrando señales contradictorias sobre el regreso de las lluvias en febrero.
“El mercado empezó a incorporar una prima climática porque la falta de agua ya dejó de ser un riesgo teórico y pasó a ser un factor concreto en algunas regiones clave”, explicó el investigador.
En este contexto, quienes vienen retrasados en su estrategia de ventas encuentran una ventana de oportunidad. Sin embargo, la incertidumbre productiva también puede ralentizar las decisiones comerciales.
“Los precios actuales ya fueron recorridos varias veces. Por eso, aun con algo más de firmeza, el productor duda en vender porque el clima seco deja un signo de pregunta sobre cuánto va a terminar cosechando”, agregó Romano.
Escenario internacional
A nivel global, los precios siguen condicionados por una oferta abundante y por el reacomodamiento de los flujos comerciales, en especial en soja.
Con precios internacionales todavía presionados por la abundancia de oferta, el clima volvió a convertirse en el principal sostén del mercado argentino. “Hoy el clima es el factor que puede torcer la historia de una campaña que, en lo productivo, venía muy bien. Esa incertidumbre es la que está poniendo un piso a los precios y reabriendo oportunidades de venta”, concluyó Dante Romano.

