Un equipo de investigadores del Advanced Science Research Center (ASRC) del Graduate Center de la City University of New York (CUNY) ha logrado por primera vez en laboratorio un fenómeno teórico conocido como reflexión temporal de ondas electromagnéticas, lo que en la literatura científica se denomina coloquialmente “espejos del tiempo”. El hallazgo, que no implica viajes temporales ni alteración del tiempo en sentido macroscópico, fue descrito en un artículo publicado en la revista Nature Physics y confirma predicciones formuladas en física teórica desde hace más de cinco décadas.
El experimento fue liderado por el físico Hady Moussa, con la participación de científicos como Andrea Alù —Distinguished Professor of Physics y director de la iniciativa Photonics Initiative del CUNY ASRC— y los coautores Gengyu Xu y Shixiong Yin entre otros. Para producir la reflexión temporal, el grupo diseñó un metamaterial de transmisión eléctrica con una línea de seis metros de longitud equipada con una densa matriz de interruptores electrónicos y capacitores, que permitieron cambiar de forma extremadamente rápida y uniforme las propiedades electromagnéticas del medio.
Al activar simultáneamente todos los interruptores, los investigadores lograron duplicar abruptamente la impedancia del material, generando lo que denominaron una “interfaz temporal”. Cuando una onda electromagnética incide sobre esa interfaz, una parte de su señal se invierte en el tiempo y cambia de frecuencia, de modo que la secuencia original de la onda se reproduce en orden inverso, fenómeno que solo se había observado teóricamente hasta ahora.
Los autores subrayan que, si bien la reflexión temporal no altera el flujo del tiempo medido externamente, la posibilidad de manipular ondas electromagnéticas en el dominio temporal abre nuevas direcciones para control de señales, comunicaciones avanzadas y computación basada en ondas. El trabajo contó con el apoyo de instituciones como la Air Force Office of Scientific Research y la Simons Foundation.
Este avance marca un hito al convertir en realidad un efecto que durante seis décadas permaneció en el ámbito de la teoría universitaria, y que ahora ofrece nuevas perspectivas para tecnologías que exploren los límites de la interacción entre campos electromagnéticos y el tiempo.