El último informe del INDEC muestra una Utilización de la Capacidad Instalada (UCI) en el 57,7% para noviembre de 2025. Este valor representa una baja de casi cinco puntos respecto del 62,3% de noviembre de 2024. Así, el índice toca su piso más bajo desde marzo. La industria queda atrapada en una recesión prolongada, sin señales de recuperación rápida.
El consumo interno débil y la mayor apertura comercial obligan a las empresas a reducir márgenes para sobrevivir. Los despachos fabriles reflejan un creciente desánimo semanal. Mientras la refinación de petróleo llega al 86,5% por la demanda de Vaca Muerta, sectores intensivos en mano de obra sufren desplomes. La metalmecánica, sin contar automotriz, opera al 39,9%, y la automotriz al 46,3%.
Los trabajadores fabriles viven un clima de resignación profunda. Expertos advierten sobre caídas en el empleo formal desde fines de 2024, sobre todo en calzado e indumentaria. Las PyMEs enfrentan saturación por productos terminados de Asia. Esta competencia desleal desplaza la producción local y complica su viabilidad.
La industria textil trabaja solo al 29,2% de capacidad, frente al 48,2% del año anterior. Aranceles bajos impulsan importaciones, agravadas por el comercio digital sin controles. Empresarios denuncian desesperación: los precios de la ropa subieron un 15% ante una inflación del 31%. La apertura hacia China amenaza directamente el futuro de la producción nacional.
