Este miércoles murió la cantante salteña Melania Pérez, figura emblemática del folclore del noroeste argentino. Soprano de extensa trayectoria, se convirtió en una referencia del canto popular del norte del país. Dedicó su vida a la música y pisó los escenarios más importantes de la Argentina, donde sostuvo una línea artística que unió la raíz bagualera con un conocimiento sólido del repertorio folclórico.
Su primera gran oportunidad profesional llegó en marzo de 1965, cuando fue convocada para integrar el grupo vocal Las Voces Blancas, junto a Stella Crisci, Aurora Daruich, Jorge Semino y Edgardo Gustavo Moragas. Con esa formación alcanzó reconocimiento nacional e internacional, realizó giras por todo el país y el exterior y obtuvo la consagración en el Festival de Cosquín en 1967.
Más adelante, el compositor Gustavo “Cuchi” Leguizamón la incorporó al grupo Vale Cuatro. Durante la década del 80 formó el Dúo Herencia con su esposo Icho Vaca y, en los años 90, presentó el concierto Los pájaros de la memoria, junto a Gerardo Núñez y Miguel Ángel Pérez, con el que reafirmó su lugar dentro de la escena folclórica.
En su faceta solista debutó con el disco Luz del aire, donde abordó obras de César Perdiguero, Armando Tejada Gómez, Manuel Castilla, Eduardo Falú y el propio Leguizamón, acompañada por Walter Ríos, Colacho Brizuela, José Santucho y Lalo Romero. En 2002 editó su segundo álbum, Igual que el agua… cantando, producido por León Gieco, que fue ternado a los Premios Gardel como mejor intérprete femenina de folclore y reunió a invitados como Jaime Torres, Alfredo Ábalos, Peteco Carabajal, Nicolás Brizuela y Lucho González.



