El malestar se profundiza por el contexto político en el que se produjo el anuncio. Para COAG, el objetivo sería desactivar las protestas del sector agrario europeo frente a un acuerdo comercial que consideran altamente perjudicial. "La expulsión del mercado por la competencia desleal de importaciones sin control desde Mercosur no se evita con dinero", advirtió el secretario general de la organización, Miguel Padilla.
Desde la entidad sostienen que, aun con ayudas económicas significativas, no se compensa el daño estructural que podría provocar la entrada masiva de productos agrícolas y ganaderos procedentes de países con estándares sanitarios, medioambientales, laborales y de bienestar animal muy inferiores a los exigidos en la Unión Europea.
Padilla fue aún más contundente al cuestionar la estrategia de Bruselas: "La Comisión Europea no puede cambiar vacas por coches y llamarlo progreso. No puede sacrificar al ganadero de Salamanca o Asturias para que una multinacional venda más en Buenos Aires". En esa línea, afirmó que el acuerdo representa un "intercambio de cromos" en el que el sector primario europeo se convierte en moneda de cambio para beneficiar a grandes industrias.
COAG denuncia que, mientras se anuncian cifras millonarias para el período 2028-2034, la Comisión Europea avanza en la firma de un tratado que, a su entender, destruye el modelo productivo europeo, basado en la sostenibilidad, la calidad, la seguridad alimentaria y el arraigo territorial.
Por todo ello, la organización reiteró su oposición firme y absoluta al acuerdo UE-Mercosur y llamó a los gobiernos de los Estados miembros, especialmente al Gobierno de España, a bloquear definitivamente un tratado que consideran lesivo para los intereses de la agricultura y la ganadería europeas.
Fuente: Revista Chacra