Un equipo internacional liderado por el Museo Británico excavó en un campo de Suffolk la evidencia más antigua de creación controlada de fuego. El hallazgo data de hace más de 400.000 años. Esto adelanta 350.000 años la fecha previa aceptada. La prueba anterior provenía de un sitio en el norte de Francia con 50.000 años de antigüedad.
El descubrimiento ocurrió en el yacimiento paleolítico de Barnham. Incluye un parche de arcilla enrojecida y endurecida por calor. También hallaron bifaces de sílex fracturados por fuego y dos fragmentos de pirita de hierro. Los investigadores lo interpretan como un hogar usado repetidamente por grupos neandertales antiguos.
La arcilla registró temperaturas superiores a 700°C. Este nivel supera los incendios forestales superficiales. El patrón muestra fuegos recurrentes en el mismo punto. Análisis geoquímicos confirmaron el origen antrópico.
Los fragmentos de pirita son raros en la zona de Barnham. Este mineral produce chispas al golpear sílex. Su presencia indica que los humanos lo transportaron y usaron para encender fuego. Marca la evidencia más antigua de tecnología de percusión.
Tres técnicas verificaron los suelos: micromorfología, arqueomagnetismo y análisis de HAP. Excluyeron causas naturales como incendios forestales u oxidación. Confirmaron calor intenso y localizado por acción humana.
El control del fuego fue la mayor revolución tecnológica de la historia. Permitió establecer campamentos fijos y obtener protección contra depredadores. Proporcionó calor para entornos fríos, ampliando la zona de habitabilidad humana. Facilitó cocinar carne y raíces, eliminando toxinas y mejorando digestibilidad, lo que amplió la dieta y apoyó el surgimiento de cerebros más grandes y complejos.
El estudio se publicó en Nature. Colaboraron el Museo de Historia Natural de Londres, Universidad Queen Mary, UCL y Universidad de Leiden. Barnham redefine a neandertales ancestrales como pioneros de la tecnología del fuego.
