Whirlpool cerró su planta de lavarropas en el Parque Industrial de Fátima, en Pilar, y notificó el despido de 220 empleados debido a la caída de las ventas y la competencia de productos importados. La empresa comenzó negociaciones con la Unión Obrera Metalúrgica para establecer un esquema de salida que incluirá indemnizaciones y adicionales para el personal afectado.
La compañía explicó que el cierre responde a un contexto de menor consumo y fuerte ingreso de importaciones que volvieron inviable la producción local inaugurada hace tres años. Whirlpool planea reorientar su actividad hacia un modelo comercial, manteniendo distribución, servicio técnico y la oferta de electrodomésticos.
La planta, inaugurada en octubre de 2022 con una inversión de USD 52 millones y capacidad para producir 300.000 unidades anuales, operaba actualmente a la mitad de esa capacidad. La empresa aún no definió el futuro de la instalación, y confirmó que en adelante importará productos desde Brasil o China.
En mayo de 2024, Whirlpool despidió 60 empleados de la misma fábrica por causas similares. Con 35 años en Argentina, la multinacional global, que factura USD 19.000 millones y emplea a 59.000 personas, centrará su actividad local en ventas, repuestos y asistencia técnica adaptándose al mercado actual.
