El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue detenido este sábado de manera preventiva por orden del Supremo Tribunal Federal (STF). El exmandatario, condenado previamente por intento de golpe de Estado, se encontraba bajo prisión domiciliaria.
La detención ocurrió cerca de las 6 de la mañana, después de que el senador Flávio Bolsonaro (PL-RJ), hijo del expresidente, convocara una vigilia frente al domicilio de su padre. La Policía Federal consideró esta convocatoria un riesgo para la seguridad. El operativo se desplegó con un convoy policial que trasladó a Bolsonaro a la sede de la Policía Federal. Allí, fue sometido a un examen médico-legal por agentes del Instituto Médico-Legal. La Policía Federal confirmó oficialmente que se cumplió con un mandato de prisión preventiva emitido por el STF.
Bolsonaro ya estaba bajo prisión domiciliaria desde el 4 de agosto, decisión tomada por el juez Alexandre de Moraes, quien lo acusó de violar medidas cautelares. En su momento, Moraes sostuvo que Bolsonaro utilizó redes sociales de aliados, incluidos sus tres hijos parlamentarios, para "difundir mensajes que instigaban ataques al Supremo Tribunal Federal y apoyaban la intervención extranjera en el Poder Judicial brasileño". El exmandatario quedó alojado en una sala de Estado, un espacio reservado para expresidentes.
La detención de este sábado no está vinculada directamente a la condena a 27 años y 3 meses de prisión por intento de golpe de Estado que el STF dictó en septiembre, ya que esa sentencia aún no está firme y se encuentra en etapa de apelaciones. El viernes, la defensa solicitó al ministro Alexandre de Moraes la concesión de prisión domiciliaria humanitaria, argumentando que Bolsonaro padece un “cuadro clínico grave” y “múltiples comorbilidades”, pidiendo que permanezca en su casa mientras apelan la condena.

