El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°4 de San Isidro dictó cadena perpetua este jueves contra Rosalía Soledad Paniagua. La mujer, de nacionalidad paraguaya y empleada doméstica, fue condenada por el asesinato de su jefe, Roberto Wolfenson. El homicidio ocurrió el 22 de febrero de 2024 en el barrio privado La Delfina, ubicado en Pilar. Los jueces Esteban Andrejin, Osvaldo Rossi y Victoria Santamaría Guglielmetti aplicaron la pena máxima.
La fiscal Laura Capra había solicitado la pena de prisión perpetua durante la última audiencia del caso, celebrada el 7 de noviembre pasado. La defensa de Paniagua, de 36 años, sostuvo un alegato final diferente. Indicó que la acusada no tuvo intención de matar, sino de robar. Argumentó que la agresión fue una respuesta a un ataque de la víctima, quien la habría descubierto mientras guardaba objetos de valor. Por ello, la defensa pidió que se aplicara el delito de "homicidio en ocasión de robo", cuya pena es de ocho a 25 años.
La acusada había declarado en la última audiencia, asegurando: “Ahora voy a declarar la verdad, no dije la verdad antes. Me voy a hacer cargo de lo que yo hice”. Sin embargo, la fiscal consideró que el delito fue cometido con el “claro fin de procurar su impunidad”. Capra también señaló que Paniagua se aprovechó de su calidad de empleada doméstica y que el crimen se produjo en la habitación de huésped de la planta alta, luego de un forcejeo.
El cuerpo de Wolfenson, un ingeniero de 71 años, fue hallado el 23 de febrero de 2024. Su profesor de piano alertó a la Policía al no poder contactarlo. El cadáver presentaba signos de defensa. La autopsia determinó que la causa de muerte fue estrangulamiento, provocado con un lazo o soga.

