El Gobierno nacional ha anunciado una nueva licitación pública para privatizar más de 1.800 kilómetros de rutas en el marco de la segunda etapa de la Red Federal de Concesiones (RFC). El ministro de Economía, Luis Caputo, dio a conocer la medida a través de su cuenta oficial en X, detallando que la iniciativa incluye dos tramos específicos que abarcan las autopistas Riccheri, Newbery y Ezeiza-Cañuelas. Según el funcionario, el objetivo es reemplazar el actual modelo deficitario por un sistema más transparente, competitivo y sin subsidios provenientes del Tesoro Nacional.
La licitación contempla dos importantes sectores viales: el Tramo Sur-Atlántico-Acceso Sur, que comprende 1.325 kilómetros entre las rutas nacionales 3, 205, 206 y las mencionadas autopistas; y el Tramo Pampa, con 547 kilómetros sobre la Ruta Nacional 5 entre Luján y Santa Rosa. Ambas concesiones buscan modernizar la infraestructura vial, fomentar la inversión privada y optimizar el uso de los recursos públicos. Esta decisión se enmarca en un plan más amplio que abarca 4.400 kilómetros distribuidos en ocho tramos en el centro del país.
Como parte de esta segunda fase de la RFC, las obras implicarán mejoras en carreteras clave como las rutas nacionales 3, 5 y 7, además de los accesos a los puertos del Paraná cercanos a Rosario. Sin embargo, hasta ahora sólo se licitarán dos de los ocho tramos planificados. En este contexto, se llevó a cabo en junio una serie de audiencias públicas para garantizar la participación ciudadana y avanzar con mayor transparencia en el proceso.
El proyecto abarcará provincias centrales como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y La Pampa. Con esta estrategia, el Ejecutivo espera impulsar un sistema vial moderno y eficiente, al mismo tiempo que reduce los subsidios estatales y atrae capital privado. Según lo señalado, este modelo concesionario representa un cambio estructural en el manejo de la infraestructura vial del país.



