La reciente decisión del gobierno brasileño de permitir el ingreso de ajo chino sin aranceles deja fuera de competencia a la producción nacional, que tiene a ese país como principal destino de exportación.
La medida del gobierno brasileño, que habilita la importación de ajo proveniente de China sin las barreras arancelarias acordadas con los productores del Mercosur generó alarma en el sector argentino. El presidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco, Mario Leiva, advirtió que la apertura “pone en riesgo toda la cadena productiva”, especialmente en Mendoza y San Juan, provincias que concentran más del 90% del cultivo nacional.
“Brasil recibe el 64% del ajo argentino, y con los nuevos precios de ingreso es imposible competir”, señaló Leiva en el programa Chacra Agro Continental, al explicar que las empresas chinas están colocando la caja de diez kilos a apenas 16 dólares, mientras que para los productores locales el costo ronda los 18 o 23 dólares.
Hasta ahora, la barrera de protección establecida entre ambos países impedía el ingreso de ajo a Brasil a menos de 1,68 dólares por kilo, además de un arancel del 35% y un recargo de siete dólares por caja. La eliminación de esas condiciones favorece a cuatro firmas chinas y deja sin margen a los exportadores argentinos.
“El productor que tiene espalda va a tratar de aguantar, pero muchos quedarán fuera del circuito”, lamentó el dirigente rural. Según explicó, el 60% del trabajo en la cadena del ajo es manual, por lo que el impacto laboral sería inmediato si no se logra una solución diplomática.
Leiva consideró que el problema ya excede al productor y debe ser abordado por la Cancillería argentina a través de un nuevo acuerdo bilateral con Brasil. De lo contrario, advirtió, “mucho ajo quedará en el suelo y se perderán miles de empleos” en plena cosecha.

