El ingeniero agrónomo Daniel Chincuini, referente del INTA y de la Cooperativa Máximo Paz, en la localidad de La Posta, formó parte de un estudio que demostró el potencial de la carinata como alternativa sustentable y rentable para los productores de esa región.
En Río Primero, llevaron adelante un ensayo con Brassica carinata, un cultivo industrial de invierno destinado principalmente a la producción de aceite para biocombustibles de aviación (SAF), un mercado internacional en plena expansión.
Chincuini, destacó los resultados obtenidos y el potencial del cultivo en los sistemas productivos de la región, al asegurar que “la carinata es una excelente opción de invierno, por su capacidad para diversificar las rotaciones y aportar sustentabilidad sin resignar rentabilidad; y es una muy buena alternativa para productores que buscan opciones frente al trigo o el garbanzo”.
El experto indicó que el manejo agronómico resulta determinante para el éxito del cultivo: la recomendación es sembrar en abril, de modo que las plantas alcancen la etapa de roseta antes de las primeras heladas.
Con un buen precio internacional y el valor agregado que aportan los bonos de carbono, la carinata es una opción rentable, otorgando, además, beneficios agronómicos y ambientales al mejorar la estructura de los suelos gracias a la formación de macroporos que alivian la compactación típica de los lotes con siembra directa prolongada.