Tras la descalificación de Independiente en la Copa Sudamericana 2025, a raíz tras los incidentes ocurridos en el estadio Libertadores de América durante el encuentro de vuelta contra Universidad de Chile en octavos de final, el club argentino criticó la medida, que considera una decisión política contraria al espíritu deportivo. En contraste, Universidad de Chile la valoró como un acto de justicia deportiva, aunque rechazó el castigo recibido.
A través de una carta firmada por Néstor Grindetti y Daniel Seoane, presidente y secretario general de Independiente, el club expresó su "enérgico repudio" ante lo que calificaron como "una resolución que privilegia las estructuras privadas y los negocios futuros sobre la esencia del fútbol". Según el texto, la sanción impuesta confirma "un modelo alejado de los valores sociales que dieron origen a las asociaciones civiles deportivas". Además, exigieron que se retiren del Museo de la Conmebol todas las referencias y materiales históricos vinculados a Independiente mientras Alejandro Domínguez continúe al mando del organismo.
El club también criticó la violencia en el estadio y acusó al equipo chileno de obtener la clasificación como un "premio desde el escritorio", destacando que "los partidos deben resolverse en el campo de juego". En este sentido, insistieron en que el fallo representa "una afrenta al espíritu del deporte" y alertaron sobre un daño irreversible para el fútbol sudamericano: "Están matando al fútbol".
Por su parte, Michael Clark, presidente de Universidad de Chile, señaló que "se ha hecho justicia en lo deportivo" al confirmarse el avance de su equipo a cuartos de final. No obstante, manifestó su desacuerdo con la sanción que obliga a disputar siete partidos como local sin público, añadiendo que esta penalización afecta también al desarrollo deportivo del equipo chileno.


