Con profunda emoción y voz quebrada, Julieta Prandi ofreció un estremecedor testimonio en el juicio que inició contra su expareja, Claudio Contardi, por violencia de género y abuso sexual agravado. Durante tres intensas jornadas, la modelo expuso ante el tribunal los devastadores efectos de una relación marcada por el maltrato y el aislamiento. Sus palabras finales desataron un llanto desgarrador, obligando la intervención de un médico por el impacto emocional que atravesaba.
A lo largo de su relato, Prandi describió el calvario sufrido durante casi dos décadas. “Me aislaron, me humillaron y me apartaron de mi familia. Estuve sola durante años, sin ver a mis seres queridos. He sentido que ya estaba muerta; aún no logro sentirme una persona viva, completa y feliz”, confesó con dolor. El impacto de la violencia dejó huellas profundas en su vida: “Intento recuperar mi sonrisa, volver a sentirme segura, escapar de los recuerdos de los hechos aberrantes que viví. Hubiese preferido no despertar más en muchas ocasiones”.
La actriz enfatizó que su denuncia trasciende lo personal y no se relaciona con lo económico, sino con su lucha por dar visibilidad a otras víctimas. “No necesito absolutamente nada. Hoy no pido justicia para mí, lo hago por todas las mujeres a quienes represento”, declaró. También remarcó lo humillante que resulta enfrentarse al agresor en un proceso judicial. “Es un dolor y desgaste emocional que no le deseo a nadie”, afirmó con valentía.
Su imploración fue concluyente y cargada de desesperación. Prandi rogó al tribunal que actúe para garantizar su seguridad y la de sus hijos, alertando sobre el peligro inminente que siente en su entorno. “Esta persona no se va a manchar las manos directamente, pero tiene quien lo haga. Les pido que lo detengan para evitar lo peor”. Y cerró su discurso con una súplica desgarradora: “No quiero morir por segunda vez. Por favor, déjenme vivir en paz. Gracias por escucharme”


