El Gobierno abonó este miércoles más de 780 millones de dólares en intereses de deuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), tras haber transferido 2.000 millones el lunes. Pese a estas operaciones, las reservas brutas internacionales del Banco Central (BCRA) tuvieron una caída menor gracias al incremento en las cotizaciones, y se sostuvieron por encima de los 42.000 millones de dólares. La reducción de activos ascendió a 576 millones, dejando el saldo total en 42.141 millones de dólares, después de alcanzar un máximo el lunes no visto desde enero de 2023.
En este escenario, el FMI ya ha desembolsado 14.000 millones de los 20.000 acordados en abril, como parte de un préstamo esencial para fortalecer las reservas y estabilizar el mercado cambiario tras la alta tensión anterior. A cambio, el Gobierno ajustó el esquema del "crawling-peg" del 1% mensual, flexibilizó parcialmente las restricciones cambiarias para personas físicas y adoptó un sistema de flotación con bandas. Asimismo, la última revisión del organismo amplió la frecuencia de controles del acuerdo, que pasaron de trimestrales a semestrales, dado el complejo contexto económico registrado en julio, marcado por la volatilidad del dólar y el aumento de las tasas de interés.
Aunque se flexibilizó la meta de acumulación de reservas netas, el Banco Central deberá incrementar sus activos en 3.500 millones de dólares antes de diciembre. Según estimaciones de la consultora 1816, esto requeriría operaciones por alrededor de 6.000 millones, ya sea mediante compras spot, endeudamiento o privatizaciones. El informe sostiene que el FMI habilitó al Gobierno para realizar adquisiciones diarias dentro del esquema de flotación: con compras sistemáticas de unos 30 millones diarios durante los 101 días hábiles restantes del año, se podría alcanzar la mitad del objetivo previsto.
Finalmente, el FMI señaló que Argentina se encuentra entre las economías emergentes con menores niveles de reservas internacionales y recomendó que el Banco Central adopte un papel más activo en la acumulación anticipada de divisas, siguiendo ejemplos de países como Chile, Colombia o México.


