A principios de este mes, Donald Trump estableció un plazo de 50 días para que Ucrania y Rusia llegaran a un alto al fuego. Sin embargo, este lunes, el mandatario estadounidense acortó dicho plazo a "10 o 12 días". Trump tomó esta decisión debido a la falta de avances en las negociaciones y los continuos ataques rusos contra Ucrania, afirmando que "no hay razón para esperar" ante la ausencia de progreso tangible.
El anuncio se produjo durante una gira oficial del líder republicano por Europa, que incluyó una reunión con autoridades de la Unión Europea y el primer ministro británico, Keir Starmer. Desde el complejo de golf de Turnberry, en Escocia, Trump condenó las acciones de Rusia, responsabilizando a Moscú por los recientes ataques con cohetes sobre Kiev y acusándolo de causar un elevado número de víctimas civiles.
La medida fue bien recibida por Ucrania. Andrí Yermak, jefe de la oficina presidencial ucraniana, agradeció públicamente el respaldo de Trump a través de las redes sociales, calificando su postura como "firme" y su mensaje como "fuerte y claro". Añadió que Putin solo entiende el lenguaje del poder, reafirmando la necesidad de mantener la presión internacional sobre Rusia.
Mientras tanto, las negociaciones entre Ucrania y Rusia, reanudadas el 23 de julio en Estambul, permanecen estancadas. En este contexto de tensión creciente, Trump amenazó con imposición de nuevas sanciones comerciales a Moscú y a los países que compren sus exportaciones, con el objetivo de alcanzar un acuerdo pacífico antes de septiembre.