Establecen cuantitativamente la relación entre el consumo de alcohol y el desarrollo de las primeras civilizaciones

Un amplio estudio global del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva estableció una correlación positiva entre la existencia de bebidas alcohólicas tradicionales y mayores niveles de jerarquía política. Sin embargo, al controlar variables como el desarrollo agrícola, la relación perdió fuerza, matiza el documento.
17 de Julio de 2025 14:28hs
Establecen cuantitativamente la relación entre el consumo de alcohol y el desarrollo de las primeras civilizaciones
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Las evidencias históricas indican que las bebidas fermentadas jugaron un papel relevante en las primeras civilizaciones, integrándose tanto en la vida cotidiana como en aspectos religiosos, económicos y políticos.

En la antigua Sumeria, por ejemplo, la cerveza era un recurso crucial en la estructura social. Se ofrecía como tributo a los dioses, servía de pago a los trabajadores encargados de construir templos y palacios, y era repartida por las élites en banquetes que fortalecían los sistemas jerárquicos. Incluso en el Poema de Gilgamesh, uno de los textos literarios más antiguos del mundo, se narra cómo Enkidu, un hombre salvaje, adquiere humanidad tras beber cerveza —un símbolo del vínculo entre la intoxicación y la civilización.

Esta estrecha relación entre el alcohol y el desarrollo social ha llevado a plantear teorías audaces sobre su impacto evolutivo. Algunos académicos sugieren que la ebriedad no fue un error o desvío, sino un factor que favoreció la cohesión social y el surgimiento de estructuras complejas. Edward Slingerland popularizó esta idea en su libro Drunk: How We Sipped, Danced, and Stumbled Our Way to Civilization, señalando que los beneficios culturales del consumo de alcohol podrían haber superado sus riesgos para la salud y la estabilidad social. Sin embargo, hasta ahora esta hipótesis carecía de un respaldo cuantitativo sólido.

Con el objetivo de analizar si el alcohol realmente contribuyó al surgimiento de sociedades estratificadas, un grupo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig llevó a cabo un estudio transcultural inédito. Václav Hrn?í?, investigador principal del proyecto, explicó que aunque la idea es fascinante, las evidencias arqueológicas son fragmentarias y los registros escritos provienen mayoritariamente de culturas ya avanzadas, lo que complica establecer conexiones causales entre el consumo de alcohol y la complejidad social.

Para superar estas limitaciones, el equipo empleó métodos avanzados de etnografía comparada e inferencia causal. Se recopilaron datos sobre el uso de bebidas fermentadas en 186 sociedades tradicionales con distintos niveles de desarrollo político, cruzándolos con variables como la intensidad agrícola y la productividad ambiental mediante información de la base de datos D-PLACE. Según Angela Chira, coautora del estudio, los modelos estadísticos permitieron evaluar si el alcohol tuvo un impacto independiente o si su influencia estaba condicionada por factores externos como la disponibilidad de excedentes agrícolas.

Los resultados revelaron una correlación positiva entre la existencia de bebidas alcohólicas tradicionales y mayores niveles de jerarquía política. Sin embargo, al controlar variables como el desarrollo agrícola, la relación perdió fuerza. Esto sugiere que aunque las élites pudieron utilizar el alcohol como herramienta para consolidar alianzas, administrar mano de obra o reforzar su autoridad, no fue un factor determinante en la formación de Estados complejos.

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