El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó una nueva estrategia para Argentina entre 2025 y 2028, en coordinación con el Gobierno, para gestionar un financiamiento total de 10.000 millones de dólares anunciado previamente. Este plan se centra en implementar reformas que reduzcan el gasto público, liberalicen la economía y disminuyan la pobreza, además de mejorar la eficiencia del sistema de salud, con especial enfoque en el PAMI. De los fondos previstos, 7.000 millones serán destinados a iniciativas del sector público y 3.000 millones, a través del BID Invest, fortalecerán la inversión privada, siguiendo un cronograma de desembolsos sujeto a aprobación y progreso de los programas.
El paquete financiero establecerá desembolsos mínimos escalonados entre 2025 y 2028, pero el flujo neto que recibirá Argentina reducirá significativamente debido al pago de capital e intereses, alcanzando solo 700 millones de dólares en total. Según Viviana Alva-Hart, representante del BID en Argentina, el objetivo es potenciar un crecimiento económico sostenido liderado por el sector privado, acompañado por mejoras en la creación de empleos, reducción de la pobreza y ampliación de la conectividad socialmente rentable.
El informe detallado del BID resalta que aunque el país ha logrado avances hacia su recuperación económica, persisten desafíos considerables como la liberalización cambiaria, el impulso a la inversión privada y la lucha contra la informalidad laboral. La pobreza sigue siendo una preocupación central, con índices que han oscilado entre el 25% y el 53% en dos décadas, aunque hubo una notable caída del 52,9% al 38,1% durante 2024. No obstante, la tasa de indigencia sigue elevada y más del 50% de los niños menores de 14 años viven en condiciones de pobreza.
Finalmente, el documento señala disparidades regionales significativas, con mayores tasas de pobreza en el Nordeste y Noroeste del país, así como en el conurbano bonaerense. También subraya que el 23,7% de las personas con discapacidad está en riesgo de pobreza financiera. En términos macroeconómicos, se destaca la importancia de consolidar la estabilidad financiera mediante coordinación con organismos como el FMI y el Banco Mundial, subrayando que restablecer la movilidad de capitales y liberalizar el tipo de cambio son pasos clave para recuperar el acceso al financiamiento externo.