Al estilo narrativo de Carrie Bradshaw en ‘Sex And the City’, hoy me inunda la ambigüedad. Amarras y etiquetas, ¿son sinónimos?
La Generación Z de la que tanto hablamos en estos tiempos (nacidos entre 1990 y 2004) parece sostener lo anterior como axioma. Mi siguiente pregunta es… ¿hay vínculo cuando no hay etiqueta?
Las relaciones sin nombre inundan los consultorios en terapia. Está ‘de moda’ atravesar el camino del encuentro como las luces de un árbol de Navidad: intermitentes.
Muchos de estos nuevos tipos de vínculos temporales o quizás ‘a demanda’ suponen siempre una pérdida…es como si siempre sintieras que perdés algo… Pero, acaso, ¿podemos perder aquello que nunca fue nuestro?
Surge entonces otra inquietud. Las relaciones amorosas fuera del compromiso tradicional, ¿encierran una matriz común con la falta de compromiso de generaciones jóvenes que transitan con un miedo perenne, no sólo al compromiso, sino miedo a vivir?
¿Qué es vivir? ¿Es acaso jugar día tras día a la mancha incandescente donde toco al otro, lo convierto en bola de fuego y salgo corriendo? ¿No es acaso vivir hacerse cargo? Y, en estos nuevos vínculos incandescentes, ¿alguien se hace cargo?
Si nos mudamos…si organizamos papeles…cajones…o frascos de cocina…siempre clasificamos. Porque clasificar ordena, define, evita que volvamos sobre nuestros pasos, evita la confusión. ¿Podemos aplicar este mismo concepto a los vínculos de pareja? ¿Desde qué lugar sería útil no clasificar?
La flexibilización laboral tiene mala fama… ¿y la flexibilización amorosa? El amor sin etiquetas propone que existe conexión con otro cuando no hay rótulos…pero cuando se ‘liberan’ las ataduras también se suelta la expectativa. Pienso si verdaderamente es posible construir algo sostenido en el tiempo cuando estamos en modo ‘desapego’ o cuando no nos es posible ‘esperar’ algo del otro.
¿Son las relaciones sin etiquetas un modo sano de exploración del mundo y sus individuos o responden a personas que, en la práctica, nunca han sido capaces de tomar decisiones sobre sus vínculos amorosos?

