El juicio que investiga la muerte de Diego Armando Maradona se reanudó este martes en el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro, tras una semana de suspensión. La pausa se debió a una investigación sobre denuncias contra la jueza Julieta Makintach, a quien el fiscal solicitó recusar por la presunta filmación clandestina de un documental sobre el proceso, sin la debida autorización de las partes involucradas.
Al inicio de la audiencia, la magistrada señalada tomó la palabra para defenderse, asegurando que "no hay irregularidad, no hay delito, pero sí puede haber una gran operación mediática". Makintach enfatizó que no percibía "hechos precisos, claros, potencialmente ilícitos penalmente relevantes" que requirieran una explicación de su parte, y afirmó categóricamente: "No hay sospecha ninguna de falta de neutralidad". Con firmeza, sentenció: "Yo no quiero ser una causa mal utilizada y tergiversada de este debate. Yo no me voy a apartar. Yo no voy a dar lugar a la nulidad de este debate, porque no lo merece. Nadie puede decirme que tengo inclinación en la balanza, recién inicia este debate. Estoy esperando recibir prueba para formar convicción".
En contraposición, el fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, quien había solicitado la recusación con el respaldo de las querellas, procedió a leer fragmentos del guion del primer capítulo del documental. Este material incluía descripciones exactas y opiniones expresadas por la jueza Makintach, además de detalles sobre escenarios y lugares de grabación. Ferrari lamentó: "Nos mintió en la cara durante tres meses", antes de proyectar el tráiler de la producción, ante lo cual la jueza reiteró su defensa: "No tengo nada que ver".
Los otros integrantes del tribunal, los jueces Maximiliano Savarino y Verónica Di Tommaso, se deslindaron de la situación y manifestaron su profundo descontento con el accionar de su colega. Savarino expresó: "No tenemos nada que ver con esa filmación", y añadió: "No sabía que había una cámara oculta" y "no voy a permitir que se me acuse falsamente". Por su parte, Di Tommaso comentó: "No puede ser que mi apellido esté vinculado a la vanidad", evidenciando la tensión interna.
El fiscal Ferrari insistió en que la magistrada "mintió en la cara antes y ahora" a todos, y afirmó que "ofició de actriz y no de jueza". Tras la emisión del tráiler, el fiscal declaró: "Esto es un reality. No fue una entrevista como dice Makintach, se grabaron pasillos y escaleras", concluyendo que la jueza "perdió todo tipo de imparcialidad" a raíz de estos hechos. Los letrados de la querella, a su turno, se sumaron a las impugnaciones. Fernando Burlando, representante de Dalma y Gianinna Maradona, calificó la filmación como un "bochorno mundial", mientras que Mario Baudry, abogado de Verónica Ojeda y Dieguito Fernando Maradona, acusó directamente a Makintach de ser "una irresponsable", y adelantó que esta parte de la familia "va a impedir que Makintach siga ejerciendo el cargo de jueza en la provincia de Buenos Aires".
Félix Linfante, en representación de Jana Maradona, sostuvo sentirse "en una serie de ciencia ficción" y se adhirió al planteo de Ferrari, al igual que Burlando y Baudry. Finalmente, Pablo Jurado, referente legal de las hermanas del astro futbolístico, lamentó: "Nos enfrentamos al inevitable final del juicio". En este contexto, y tras revelarse que el documental en cuestión llevaría el nombre de "Justicia Divina", el tribunal deberá anunciar su decisión sobre el futuro del debate oral, que podría ser anulado y reiniciarse desde cero a causa de este escándalo.
La causa original que motivó esta controversia investiga los últimos momentos de Diego Maradona durante una internación domiciliaria que el 25 de noviembre de 2020 derivó en su fallecimiento. Siete imputados están acusados de "homicidio simple con dolo eventual" debido al manejo de su salud en las semanas previas a su deceso.
