Italia ha endurecido significativamente los requisitos para la obtención de la ciudadanía, lo que afecta a miles de descendientes de italianos en Argentina, para quienes la ciudadanía italiana representaba una vía de acceso a Europa.
La Cámara de Diputados de Italia aprobó el decreto-ley 36, que restringe el alcance del ius sanguinis (derecho de sangre). La nueva normativa limita la transmisión de la ciudadanía a descendientes de padres o abuelos italianos.
El decreto, que ya cuenta con la aprobación del Senado, está a la espera de la firma del Presidente de Italia para su publicación en el Boletín Oficial italiano y su entrada en vigor.
Durante años, el acceso a la ciudadanía italiana por ius sanguinis, sin límite generacional, fue un recurso para los argentinos con antepasados italianos. La nueva ley limita la posibilidad de transmitir la ciudadanía sólo a padres o abuelos italianos que no se hayan naturalizado en el país al que emigraron.
Se estima que entre 40.000 y 60.000 solicitudes de ciudadanía italiana están actualmente en trámite en Argentina, la mayoría de ellas correspondientes a bisnietos de italianos. Las solicitudes ya presentadas se regirán por la ley anterior, mientras que las nuevas estarán sujetas a los requisitos más restrictivos.

