Por quinta vez desde la partición de India y Pakistán, estalló un conflicto armado entre ambas naciones, dos potencias nucleares cuya confrontación desestabiliza el escenario global.
India lanzó misiles de crucero contra nueve objetivos en territorio paquistaní, identificándolos como "centros de entrenamiento terrorista de los muyahidines yihadistas" que operan en la Cachemira india. Pakistán respondió declarando estos ataques como "un acto de guerra", tras una serie de explosiones en Cachemira y Punjab, donde se ubican las bases de grupos yihadistas.
Pakistán, cuya economía enfrenta una situación crítica que dificulta sostener un conflicto prolongado, anunció que responderá en el momento que considere oportuno. La población, que se había preparado para un posible enfrentamiento almacenando víveres y buscando refugio, fue despertada en la madrugada por fuertes explosiones y bolas de fuego, especialmente en la capital paquistaní de Cachemira.
Los ataques indios fueron una respuesta a la muerte de 26 ciudadanos indios en la Cachemira controlada por India, donde militantes yihadistas detuvieron y ejecutaron a turistas hindúes en un acto de represalia religiosa.
