A los argentinos el término ajuste les da caspa. Y tiene mucha lógica que
así sea si lo vinculamos al terreno económico. Pero no todos los ajustes
son tragos amargos…
Entre las grandes creaciones, hitos del siglo pasado se destaca un infaltable en guardarropas femenino (o, por qué no, masculino): las leggins. En argentino criollo, las calzas.
El químico estadounidense Joseph Shivers fue quien el 1959 creó una fibra sintética a la que denominó ‘Lycra’. En nuestra jerga, el elastano.
Pero si nos remontamos a varios siglos antes, hacia el año 1.300, los caballeros medievales de Escocia primero y los europeos luego, utilizaban una suerte de calzas para resguardarse del frío en las batallas.
Pero volvamos a nuestros tiempos. Los años ‘60 significaron para la mujer la democratización del pantalón y también el derecho a enfrentar las tareas hogareñas con indumentaria deportiva y funcional.
Ya en los años ’70, los leggins se convirtieron en una prenda indispensable en los clubes nocturnos de moda. Artistas como Olivia Newton-John o la cantante Cher solían lucirlos en colores vibrantes y también metalizados.
Esa tendencia fue imitada a fines de la década por referentes del rock estadounidense como Rod Stewart o David Bowie. Los rockeros solían acompañar esa moda con botas de cuero.
La década de los ’80, el concepto de la calza viró hacia una valoración sexy de una prenda que acompañó al movimiento atlético donde el boom estaba dado por los conjuntos deportivos y de noche con un leggins como protagonista. Ya sea con una vincha y polainas o con una blusa XXL y un buen cinturón, las calzas sumaron protagonismo por estos años.
Una de los grandes filmes que da cuenta de eso es la película Flashdance.
Son años en los que unos buenos leggins parecía ser todo lo que necesitábamos en el guardarropas…Madonna, Jane Fonda o Cindy Lauper se mostraban con esta pieza ya sea con algo superpuesto, como
polleras o micro shorts.
Ya entrado el siglo XXI, en el año 2010, las escuelas europeas estuvieron a punto de prohibir el uso de leggins en sus establecimientos por considerar que se trataba de una prenda demasiado sexy que incomodaba a los mandatos académicos. Afortunadamente, eso nunca sucedió.
Hoy las hay deportivas, destacadas para un domingo; las hay de cuero o cuerina para vestirse con estilo acompañadas de tacones. También están las calzas para ciclistas.
Indudablemente las calzas están asociadas a una prenda funcional y cómoda que también se destaca por su infaltable cuota de sensualidad.

