La fiscalía de instrucción N° 39 informó oficialmente que el detenido Miguel Santa Marinha "confesó" a sus amigos "ser el autor del crimen" de la joven Celina Bergantiños, en el barrio porteño de San Telmo, y señaló que "no descarta la posibilidad" de que existiera "una relación de pareja alternativa" entre ambos.

Después del velorio de Bergantiños, el lunes a la noche en Quilmes, Santa Marinha citó a dos amigos en una estación de servicio YPF de la avenida Fair, en Monte Grande, y allí "dentro de la camioneta de uno de ellos" el ahora detenido "rompió en llanto y dijo: 'La maté, la maté'".

Así consta en un informe publicado hoy por la titular de la fiscalía, María Paula Asaro, en la página web oficial www.fiscales.gob.ar, y aseveró que Santa Marinha, de 34 años y casado, pasó a estar imputado por la declaración testimonial de dos amigos, quienes relataron que les confesó ser el autor del crimen.

"En cuanto al móvil del crimen (Santa Marinha), contó que a su esposa Romina le había faltado una calza en su local de indumentaria, y que él luego descubrió que la prenda estaba en el hogar de Celina", agregó. Sin embargo, la fiscal manifestó que "resulta inverosímil el móvil invocado por Santa Marinha para perpetrar el ataque" a la joven y confió que "no descarta la posibilidad de que entre la víctima y el imputado 'hubiese una relación de pareja alternativa'".

La fiscalía también informó que el empleado del estacionamiento lindero a la casa de Celina testificó que un hombre parecido a Santa Marinha "dejó su auto, un Citroën C4, como el del detenido, durante aproximadamente 40 minutos el miércoles 2, entre las dos y tres de la tarde".

"El testigo declaró que dos días después, pasado el mediodía del viernes 4 de octubre, se presentó en el lugar la misma persona. En esa oportunidad llegó caminando; preguntó si contaban con cámaras de seguridad, y ante la respuesta afirmativa, consultó si podía ver las imágenes", añadió.

El informe prosiguió explicando que "ante la negativa se retiró, pero a lo largo del día volvió a comunicarse en otras dos oportunidades preguntando si se le podían entregar los archivos originales en CD". "La misma persona volvió el sábado a las 5 de la mañana, esa vez a bordo del auto" a la cochera, agregó la nota y detalló que en aquel momento el visitante "volvió a ofrecerle (al empleado) 'todo lo que tengo, todos mis ahorros' para borrar los archivos".

El informe del autopsia "retrotrae el momento del fallecimiento al viernes 5 de octubre alrededor de las 17,30 horas", agregó y sostuvo que "ese dato resultó determinante para la fiscalía, que evaluó que el sujeto que el viernes concurrió al estacionamiento a pie y el sábado por la madrugada a bordo de un Citroën C4 era el ahora imputado Santa Marinha".

"Con estos elementos, Asaro le pidió a la jueza Silvia Ramond la detención de Santa Marinha" añadió y expresó que "la jueza, que decidió asumir la investigación que había estado en manos de la fiscalía, hizo lugar a la detención" y el detenido "ayer por la tarde se negó a prestar declaración indagatoria".

El cadáver de Bergantiños, de 29 años y empleada en una casa de decoración del barrio porteño de Recoleta, fue encontrado el sábado por su padre en el departamento que ocupaba en Bolívar al 700, tirado en el living, boca arriba, y con signos de asfixia y cortes de cuchillo en el cuello. Además, el asesino había abierto las llaves de gas de la cocina, como para garantizarse que la joven muriera de alguna u otra manera, según relató la Policía.

Los investigadores se mostraron seguros de que la víctima había dejado pasar al asesino y destacaron que los días previos al crimen la joven había cambiado la cerradura por un robo que habría sufrido y que no denunció oficialmente.