Korrupción
Por Alfredo Leuco
Por Alfredo Leuco | 9 de Septiembre de 2009
La corrupción de estado suele aparecer con mucha fuerza y nada casualmente cuando los gobiernos entran en el ocaso. Lamentablemente en la Argentina es así. Muchos jueces y muchos periodistas que cajonearon denuncias o miraron para otro lado afilan sus garras cuando ven que el proyecto político aparece débil y deteriorado. Eso es exactamente lo que está pasando ahora. No es que de golpe apareció la corrupción con “K”. No fue de un día para el otro que los Kirchner empezaron a ser atrapados por esa mancha viscosa que es la corrupción. Hoy se investiga más por parte de la justicia y se publica más por parte de los medios. Pero la cosa venía de antes. Algunas corrupciones estructurales vienen incluso antes de los Kirchner. Hay matrices corruptas que vienen funcionando hace años. ¿O Néstor Lorenzo no hizo negocios con Miguel Angel Vico, el secretario privado de Menem en el escándalo de la leche adulterada? Pero vale la pena mirar las cosas con un poco mas de perspectiva y sin el vértigo de la información cotidiana y observar distintas sospechas de corrupción que el matrimonio Kirchner más temprano que tarde deberá explicar ante la justicia cuando empiecen a desfilar por los tribunales. Para su mejor análisis podríamos dividir la falta de transparencia en dos grandes grupos. Primero la que considera que el estado les pertenece al matrimonio. Que es un bien ganancial. El estado es mío, mío como decía Carlos de la Ferrari. Allí aparecen temas como la venta de tierras de todos los argentinos en general y de los santacruceños en particular a precio vil para que Néstor y Cristina la re-vendan y ganen fortunas con un pase de magia. O la utilización de aviones privados que pagamos todos los argentinos para que el matrimonio se traslade pese a que tienen a su disposición una flota del estado. Se calcula que desde que desembarcaron en el poder gastaron cerca de 15 millones de dólares en alquilar aviones de empresarios. Algunos viajes fueron pagados directamente proveedores del estado con lo cual estamos por lo menos en presencia del delito de dádivas. El otro gran capítulo de la corrupción está atado a la caja negra que financia la política. Al robo para la corona. Allí están involucrados dirigentes sindicales estafadores y millonarios, funcionarios coimeros que recaudaron el dinero para la campaña, empresarios mafiosos de los falsificadores de medicamentos y asesinos de los enfermos graves, negocios turbios con efedrina y un triple crimen en el placard, valijas bolivarianas repletas de billetes verdes pero negros, otros billetes en una bolsa en el baño de una ministra, los retornos de las obras públicas con sobreprecios vergonzosos. Estas son las redes que quedan expuestas cuando la maldita delincuencia estalla. Eso pasa acá y en la China. En Buenos Aires y en Santa Cruz. A veces la corrupción de estado se parece mucho a las arenas movedizas. Mientras los culpables más se mueven para salir, mas se entierran.