31 Ene. 2012 | Alfredo Leuco

Soriano en el altillo

Soriano en el altillo
Soriano en el altillo
A Osvaldo Soriano le debo haber pasado una de las mejores tardes de mi vida. Yo estaba como periodista en Cuba durante el Congreso de Intelectuales por la Soberanía de Nuestra América. Cerca del malecón en un cafecito encontré a Soriano conversando con Gabriel García Marquez. No lo podía creer. Casi le rogué para que me dejara saludarlo y hacerle un puñado de preguntas para un reportaje. Lo consultó y el gran Gabo resolvió invitarme a compartir la charla pero sin entrevista periodística. Lo único que hice fue abrir mis orejas y mi cerebro. Y me enriquecí legalmente con tanta sabiduría ajena.

La semana pasada se cumplieron 15 años de la muerte de Osvaldo Soriano. Una de los textos que mas me estremecieron sobre el gordo querido lo escribió su amigo del alma, Eduardo Galeano. Lo leí y me dejó flameando los sentimientos. Galeano contó que poco antes de que el gordo se muriera, se murió la lagartija, un bichito, algo asi como una lagartija que tenía Manuel, el hijo de Osvaldo. Y Manuelito que no vivía en Pehuajo le hizo un tremendo entierro con ataud y todo a su bichito querido, a su lagartija. Y cuando se murió el gordo, poco después, el hijo llevó al cementerio una carta para que el gordo se la entregara a la lagartija en el cielo. Esta revelación me dejó absolutamente claro que Soriano hijo estaba hecho de la misma madera de fantasía y sensibilidad que Soriano padre y que Galeano. Sus miles y miles de lectores saben que hace 15 años el cáncer asesino al gordo Soriano. Quince años donde nos hizo mucha falta y por eso hay que decir que, igual que a Julio, extrañamos tanto a Soriano.

Si nadie merece morir, el gordo Soriano, mucho menos. Yo creo que el se ganó un privilegio durante toda su vida y, por eso merecía algún privilegio en su muerte. Que no se muriera, por ejemplo. Que Dios decretara para él una madrugada eterna o algo asi. Que se fuera de la vida si era inevitable pero que no entrara a la muerte. Que se quedara para siempre en algún altillo, sin poder salir, pero con la posibilidad de hacer allí adentro todas las cosas que le gustaban por la gracia de Dios…Claro, el gordo, mucho no creía en Dios. Nunca se consideró un ateo pero si un marxista agnóstico.

Pero Soriano si creía en la imaginación y en la aventura. No solamente creía. Era, tal vez, el principal militante de la imaginación que los argentinos nos supimos conseguir. Asi que lo del altillo eterno podría ser, ¿no le parece?

No hacen falta demasiadas cosas para que el gordo sea feliz allí adentro para toda su muerte. Hace falta una computadora con internet, un cenicero grande como el viejo Gasómetro para albergar las cenizas de sus cigarros Montecristo, un video para reir y llorar con el Gordo y el Flaco, una historieta amarillenta de El Tony, un afiche de Sanfilippo con la azulgrana en el pecho y los retratos de Horacio Quiroga y Roberto Arlt sobre el escritorio.

¿Será mucho pedir, Dios mío para un no creyente como el gordo? ¿No se habrá ganado ese pequeño paraíso privado?¿No hizo lo suficiente por todos nosotros?

Todos queríamos talento para fascinar a la gente con las palabras y el quería olfato goleador para ser pasión de multitudes. Los periodistas queríamos ser como Soriano y el quería ser como Batistuta. En su altillo, el paraíso privado, Soriano debería tener un privilegio mas. La posibilidad de recibir a otros afectos que también se fueron de la vida pero que no murieron. Encontrarse con todos los que pasaron a “Cuarteles de invierno”. Insisto: ¿es mucho pedir? Por ejemplo con Julio Cortazar, un hincha de Banfield que ya en 1973 le había agradecido el perfecto humor de su prosa, pero que nunca pudo entender porque Soriano se pudo a llorar como si hubiera muerto su madre el día en que San Lorenzo se fue al descenso.

Estaba mas solo y mas exiliado que nunca. Anclado en Paris, añorando Boedo. Podría reencontrarse con Raymond Chandler para discutir como si fueran detectives los próximos pasos de la novela policial de Phillipe Marlowe investigando a “Artistas, locos y criminales”. O abrazarse con el negro, Alberto Olmedo.
 
Para filmar juntos la película, “A sus plantas rendido un león”. Para divertirse con la actuación del negro como el cónsul Bertoldi como le pidió aquella madrugada por teléfono. Olmedo y Soriano podrán jurarse admiración mutua. Podrán desconfiar conjuntamente de los intelectuales elitistas que solo se quieren a si mismos y que desprecian a la gente.

Si no es mucho pedir, en el altillo, ademas de Cortazar, Chandler y Olmedo debería poder transitar Filipi, su gato. El felino podría ser el nexo entre ese altillo virtual y la vida real. Podría ser el que le cuente como salió el San Lorenzo del Pipi Romagnoli o el debate entre Carta Abierta y Plataforma 2012. ¿Dónde se ubicaría Soriano? En ambos grupos tiene amigos.
¿Qué le parece?

¿O usted cree que Soriano se merece “Un triste y solitario final”. Mientras Soriano habite ese altillo imaginario no habrá muerto. No se cumplirá esa maldición de “Una sombra ya pronto serás”. Estará como está desde hace 15 años en cada joven que lea sus libros y se forme y no se conforme. Y se divierta. En cada columna periodística, en los gritos de gol carasucias y en la búsqueda de la dignidad por todos los costados. Si esto es asi, gordo Soriano querido, no te preocupes, estamos seguros de que “No habrá mas penas ni olvido”.
8 Comentarios
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8 Danielyacare | hace 15 semanas Leuco, tu integridad y perseverancia me indica que nunca permitirías que te censuren, entonces, me gustaría leer de tu pluma filosa, algo sobre el afaire macri martins. porque a vos nadie te censura no? entonces dale leuquito, se bueno e informá un poco que todavía quedan muchas chicas desaparecidas por culpa de esta mafia que ahora encuentra protección en la gente del pro. gracias. Responder
7 Esther ledesma | hace 15 semanas Estimado alfredo, escuchar el homenaje que le dedicó a soriano, sentí que a traves de sus palabras , ud. me representó en este recordatorio. desde su muerte, la cual yo sentí profundamente como lectora, lo leía todos los domingos en la contratapa del página 12, era un ritual infaltable.lo extraño y lo recuerdo con afecto, gracias por el recuerdo y para que no lo olvidemos. aunque no siempre acuerdo con ud. pero respeto su opinión, esther ledesma Responder
6 Orlando hugo perez | hace 15 semanas Excelente todos tus comentarios y tu forma de ver la realidad de nuestro pais, gracias que volviste de tus merecidas vacaciones, te extrañabamos a las 3 de la tarde, abrazo a la distancia. Responder
5 Afri cano | hace 15 semanas Javier, pasame el dato por favor de cuanto ganas por escribir tanta boludez,así yo tambien me la rebuzco,ahora que aumenta el peaje,el colectivo,el gas,la luz,el agua y todo lo demás, y unos mangos me vendrían muy bien. Responder
4 Javier | hace 15 semanas Leuco no deberias ni mencionar a un intelectual maravillosos que estaba en las antípodas de tu falta de ética, de tu soberbia y de tu ambición monetaria Responder
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Sobre el Autor Alfredo Leuco. Periodista. Cordobés, hincha de Boca y Talleres. Columnista de Bravo.continental y del diario Perfil.Conductor de "Le doy mi palabra" por canal 26. Tiene tres libros publicados, tres Martin Fierro (Mejor labor periodística en Radio, Televisión y Cable) y ganó un Konex como "mejor analista político de la década".

Sobre el Blog! Aquí podrás leer y escuchar diariamente las columnas periodísticas que Alfredo Leuco comenta todas las tardes en Bravo.Continental.
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