El cacerolazo de ayer fue el material ideal para que cada medio lo manipulara a su modo. Como era una marcha convocada por las redes sociales, sin una bandera clara y con muchas consignas, los canales hicieron recortes muy particulares y muy contrapuestos.
En 678 y en Página 12 lo presentaron como un hecho cargado de odio e insignificancia.
Pero una lente más ancha mostraba una realidad más compleja. El componente principal eran clases medias y altas urbanas de los barrios más acomodados de la ciudad, aunque también hubo en los otros, en la zona norte del conurbano y en muchas ciudades grandes como Rosario, Córdoba y Mendoza.
Las consignas eran mucho más variadas: contra la inseguridad, la corrupción, la reforma de Constitución y la inflación.
La manifestación tomó por sorpresa por su dimensión también a los dirigentes de la oposición. La reacción del oficialismo de hoy, con Juan Manuel Abal Medina a la cabeza, siguió la misma línea de los medios K: el ninguneo de la marcha.