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El exabrupto de Llambías

A esta altura del partido meter el apellido Martinez de Hoz en el debate nacional es agitar la soga en la casa del ahorcado. Esta es la dimensión de la grosería que ayer cometió Mario Llambías.

A esta altura del partido meter el apellido Martinez de Hoz en el debate nacional es agitar la soga en la casa del ahorcado. Esta es la dimensión de la grosería que ayer cometió Mario Llambías. Es cierto que intentó hacer una picardía pero le salió mal y metió la pata hasta el caracú. Dijo que ese apellido le inspiraba el mayor de los respetos y luego aclaró que se refería al bisabuelo de quien fuera ministro de la dictadura militar. El titular de CRA se pasó de listo porque mas allá del Martinez de Hoz que fundó la Sociedad Rural allá por 1866, en este país sufrido, cargado de crispaciones y en peligrosa tensión, el único Martínez de Hoz que la inmensa mayoría de nuestro pueblo recuerda es el colaborador de los terroristas de Estado. Para cualquier ciudadano común ese apellido representa una sola cosa e inspira el peor de los recuerdos. El de la tablita, el de la instalación de la cultura de la timba financiera y la destrucción del aparato productivo y con ello la multiplicación de la pobreza y la desocupación. José Alfredo Martínez de Hoz (a) “Joe” encima está flojo de papeles en por lo menos tres causas en las que lo investigó la justicia. Mientras aquí los genocidas de la dictadura que el integró salían a la caza de civiles armados y desarmados, guerrilleros y dirigentes políticos democráticos, sindicalistas y delegados de base y hasta monjas, él iba de safari al Africa con el ministro del interior, general Eduardo Albano Harguindeguy. Le gustaba a Martínez de Hoz la caza mayor de leones y los colmillos de elefantes con los que después adornaba su lujoso departamento. Le gustaba al “capitan capucha”, porque asi le decían a Harguindeguy, el secuestro, la desaparición de personas, los campos de concentración y la tortura. Hoy vivimos tiempos muy especiales en la Argentina. Entiendo que muchos productores agropecuarios están con mucha bronca justificada e incluso se han cargado de odio producto de las barbaridades que Néstor Kirchner les hizo y les dijo. Golpistas, grupos de tareas, comando civiles, oligarcas y piqueteros de la abundancia son algunos de los insultos que Kirchner les escupió en la cara. Eso los habilita para pelear y discutir democráticamente pero no para cometer los mismos despropósitos que Kirchner. Si el campo va por el ojo por ojo y el diente por diente estamos perdidos. A los gestos de venganza de Kirchner no se les puede responder de la misma manera. Ojo que nadie tiene la vaca atada. La mayoría de los ciudadanos se pronunció en las urnas contra la agresión y la soberbia de Kirchner. El campo no debería tomar los mismos caminos. Se criticó mucho a Scioli porque en su momento dijo que “con la comida no se jode”. Ayer Llambías dijo que “con el campo y el interior no se jode”. Se podría agregar a la lista una humilde sugerencia para el presidente de CRA: “con la dictadura tampoco se jode”.
Escrito por Alfredo Leuco. Periodista. Cordobés, hincha de Boca y Talleres. Ex-Columnista de Bravo.continental. Conductor de "Le doy mi palabra" por canal 26. Tiene tres libros publicados, tres Martin Fierro (Mejor labor periodística en Radio, Televisión y Cable) y ganó un Konex como "mejor analista político de la década".

Sobre el Blog Aquí podrás leer y escuchar las columnas periodísticas que Alfredo Leuco realizó en Bravo.Continental desde febrero de 2009 hasta diciembre de 2013.

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