Este miércoles pasado, como todos sabemos, en la localidad bonaerense de San Vicente, una mujer mata a su hijo de 6 años por venganza hacia el padre, según afirmó la propia parricida, “lo mate para CAGARLO”.
La mujer ha sido imputada por un delito de "homicidio agravado por el vínculo" lógicamente.
¿Qué tiene que sucederle a una persona para que mate a otra? ¿Qué tiene que sucederle a una madre para que asesine a su hijo, de 6 añitos? ¿Sabéis lo que es un niño de 6 añitos? Es un niño que cuando llegas a casa siempre te sonríe; un ser que empieza a descubrir el mundo y que quiere conquistarte con los ojos, los dibujos y las manos. Es alguien a quien puedes leer el mismo cuento todas las noches y cada una de ellas lo escucha de manera diferente. Es alguien, es un yo, es un tu, es un nosotros, que hace las preguntas que casi ningún padre sabe responder y que todos nos seguimos haciendo 40 años después: “¿pero por qué los malos quieren hacer daño? Qué respondes a eso. ¿Pero por qué tengo que comerme esta comida si no me gusta? En el cole me han dicho que no soy bueno porque no sé leer. Todos los niños llaman ‘gordo’ a mi amigo Matías y a mí no me gusta. ¿Y por qué tiene que ser gordo y un puede ser flaco? ¿Les hacen daño a las vacas cuando las matan? ¿Por qué no puedo estar contigo y con mi mamá si os quiero a los dos? ¿Qué significa que te mueres? ¿Que dejo de verte? O te dice: me quiero casar contigo, y le dices: ¿qué es para ti casarte? Y te contesta que siempre, siempre quiero estar contigo. ¡Ah! Bueno entonces nos casamos. Eso es un niño de 6 años.
Esta editorial tiene un titular: “Me odia más a mí de lo que te quiere a vos”.
No es este un caso aislado aunque lo parezca. Es cierto que no estamos acostumbrados a conocer madres o padres que matan a sus hijos por venganza. Dicen que se sirve en plato frío. Pero no es cierto. La venganza nace de un monstruo que antes fue princesa y que se sintió acorralado, injustamente tratado y humillado. Y solo el perdón y una comprensión mayor pueden frenarlo. A veces es la propia vida la que coloca cada cosa en su lugar. Por aquello de “justicia poética”a veces llega y a veces no. Y como no puedo matarte a ti, mato a lo mejor que tienes, a lo mejor que has hecho en este mundo, a lo que más orgullo te produce, a lo que más amas. Algo que hace que tu corazón lata cada día. A tu propio hijo.
¿Es Adriana Cruz una asesina o una enferma? ¿Cuántas humillaciones, desprecios habrá sentido que vivió para hacer semejante parricidio? ¿Cómo se hace para ahogar a tu hijo y mientras se defiende que gane el monstruo y la bestia y no el instinto de madre que todos tenemos? Solo hay un animal en el reino de los animales irracionales, que es capaz de algo similar: el león, el rey de la selva. Que asesina a sus crías para que la madre que les amamanta entre antes en celo. ¿Pregunto es Adriana Cruz una asesina o una enferma? El rey de la selva ¡por cierto!
¿Hay asesinatos y asesinatos? ¿Hay asesinos y asesinos? Están los de guante blanco, financiados por el poder que debiera estar al servicio del pueblo y que pusieron a su propio servicio. Pongamos un ejemplo: la guerra de Irak. Una fotografía en las Azores. Tres hombres sonrientes. Iban a dar caza al enemigo. Una excusa, la prevención del mal. No hay nada más peligroso para este mundo que las guerras preventivas que lo permiten todo. Nunca se encontraron las bombas de destrucción masiva, que ahora sí está haciendo Irán. Pero era necesario tener el control sobre los pozos petrolíferos, acabar con el armamento anticuado y continuar la vida. Un español, José María Aznar, que se jactaba de haber puesto los pies encima de la mesa del presidente norteamericano George W Bush. Un inglés, con sangre colonizadora, Tony Blair. Y un norteamericano, que cuando se miraba al espejo creía que estaba viendo a Dios. Dándole el poder del mundo, de la vida y de la muerte y si le dejaran también el de la resudección. Esta brutal hazaña tiene un legado de aproximadamente 115 mil víctimas civiles, además de un millón de viudas, dos millones de huérfanos, un sistema de salud destruido, y un número todavía desconocido de amputados y discapacitados.
¿Cuántos niños de 6 años habrán matado por encargo estos tres hombres? Solo uno de ellos fue juzgado, toda una pantomima. El español sigue moviendo los hilos del delirio de su grandeza desde la sombra de un derechismo insoportable. Y el norteamericano sigue coleccionando billetes verdes a costa del negocio armamentístico que hizo.
Finalmente una tercera cuestión: ¿Cuántos asesinatos morales hacen los padres separados para vengarse de sus ex-parejas? A cuántos hijos se les priva de la compañía de uno de sus progenitores. Cuántas mentiras y malos tratos morales tienen que sufrir un menor para que uno de sus dos padres o los dos se sientan a gusto, cuantas veces hay que lanzarlo al aire como una bomba de destrucción masiva. El uno contra el otro, sin respetar sus criterios, su forma de ser, su futuro que le espera y el amor que siente por los dos.
¿Cuántas formas hay de asesinato? ¡Sí!, esta la gorda, la parricida, la que te lleva al loquero o a la cárcel. En varios lugares acabas más loco de lo que entraste. Y luego están las otras, las permitidas, financiadas, la de la sonrisa de las Azores, ¡qué buen fin de semana vamos a pasar!, venga vamos a matar millones de Irakies, ¡vamos a por ellos! Somos grandes, fuertes, el mundo está a nuestros pies. ¡Nosotros podemos hacer la guerra y podemos hacer la paz! ¡Somos los héroes del mundo!
El ser humano puede ser lo más bello del universo. Una gota del océano divino de la existencia. Pero también puede llegar a hacer las maldades más grandes que jamás pueda uno imaginarse. ¿Quieres algún tipo de asesinato que prefieras, a la carta?