Personal de Interpol devolvió este viernes una valiosa pintura del maestro francés Claude Monet, valuada en unos tres millones de dólares, que había sido sustraída a un coleccionista argentino.
 
El cuadro fue recuperado en 2011 junto a otras tres obras ocultas tras un falso fondo de un placard, en un domicilio del partido bonaerense de Avellaneda durante un procedimiento supervisado por el Ministerio de Seguridad de la Nación.
  
En total, las obras de arte robadas al coleccionista tienen un valor de mercado de aproximadamente cuatro millones de dólares.
  
Se trata de  "La Maison de Yerres"  (La casa de Yerres) de Claude Monet (1840-1926), el cual está valuado en 3 millones de dólares, "Nu Dans un Atelier dami" (Un desnudo en el taller de un amigo) de Albert Marquet (1875-1947); y "Antibes les Fortifications" (Antibes, las fortificaciones) del autor Eugene Louis Boudin (1824-1898).
  
La restante obra, "Gelee Blanche en ile de France" (Helada blanca en Ile de Francia) de Jean - Baptiste Armand Guillaumin (1841-1927), aún no fue retirada ya que el dueño debe esperar la autorización judicial, debido a que el caso se encuentra en otro
Juzgado.
 
Los cuadros fueron entregados al empresario Jorge Raúl Cermesoni, empresario dueño de la firma Surrey, quien había denunciado el robo tiempo atrás, pero en realidad formarían parte de una disputa con su expareja y madre de una hija que tuvieron juntos.
  
Las pinturas secuestradas se encontraban en un depósito judicial y este viernes fueron finalmente entregadas a su dueño.
  
Las piezas habían sido recuperadas en un procedimiento desarrollado en 2011 en forma conjunta por personal la Sección Centro Nacional de Protección del Patrimonio Cultural de Interpol, de la DDI de Lomas de Zamora de la Policía Bonaerense, por orden del Juzgado de Garantías número 9 del Departamento judicial de esa localidad, en un edificio céntrico de Avellaneda.
  
En esa oportunidad, los detectives localizaron en un departamento ubicado en Avellaneda a la expareja del damnificado, una mujer que se había apoderado indebidamente de las obras en la vivienda del hombre, en el barrio de Palermo, en 1999.
  
Sobre las obras pesaba un pedido de secuestro y estaban incluidas en las bases de datos que Interpol posee sobre obras de arte robadas, con su correspondiente descripción y fotografía a fin de acotar su comercialización en el mercado del arte.
  
De esa manera, el empresario sólo falta que recupere una de las obras de arte, aunque para ello solo falta la orden judicial, porque se encuentra guardada en la sede de Interpol.